lunes, 26 de junio de 2017

Retales contra el Cáncer.

¿Escribir un libro...? ¿Donar la melena...? ¿Organizar una carrera ya que me las doy de entendida...? Después de mi experiencia necesitaba sí o sí ayudar de alguna manera y se me ocurrían mil opciones!

No descarto ninguna, pero la idea definitiva para mi primera acción me la disteis vosotros: cortar el vestido que llevaba el día en que me anunciaron la enfermedad, vender los retales y donar lo que sacara a la investigación.


Buscando buscando, conocí la Fundación Cris y me encantó su trabajo. Decidí colaborar con su Unidad de Terapias Avanzadas, concretamente en el proyecto "Terapia celular NK en niños con cáncer". Resumiendo, están investigando cómo potenciar la acción de nuestras propias células inmunitarias "Natural Killers" para que distingan y luchen contra las células cancerígenas que se han colado donde no debían. Pero os lo explican mucho mejor aquí.

Ya sólo faltaba darle forma a la cosa. Que nadie iba a comprar un cacho tela azul con marcas de desodorante; había que ponerlo bonito. Un viaje en coche con Prín y su creatividad prodigiosa, y pronto lo tuvimos claro: integrar los retales, mi historia y el proyecto al que irán destinados en dos ilustraciones tan lindas que no pudierais resistiros a comprarlas:
Ahora el vestido se ha convertido en una capa mágica para ayudar al pequeño espadachín contra el alien...
... Y en un súper paracaídas para estos valientes saltarines.
¿Que si lo he conseguido? ¡Vosotros lo diréis! Por mi parte, estoy muy feliz de ver ver cómo este vestido se ha convertido en parte efectiva en la lucha contra la enfermedad. Y me emociona tanto cortar y pegar cada retal que espero tener que hacerlo muchas veces!


Las láminas están disponibles desde hoy en mi tienda online.
Su precio es de 10€ la unidad (gastos de envío incluidos), y el total de los beneficios irá destinados a la Fundación Cris Contra el Cáncer.


-GRACIAS-
A la insustituible Imprenta Almíbar por la impresión altruista de las láminas, a todos los que me habéis contribuido a crear y difundir este proyecto, y especialmente a mi querido Príncipe por haber trabajado juntos hasta sacarlo adelante!

jueves, 15 de junio de 2017

Te propongo un juego:

Príncipe y yo hemos inventado El 100%. Consiste en cambiarse de ropa lo mínimo posible (exceptuando ropa interior y calcetines, que ya me están pitando los oídos!). Día a día vas acumulando puntos, y si consigues pasar toda la semana misma ropa, te conviertes en pro y el contrario invita a una copa.

Él fue el promotor de la idea al irnos a vivir juntos y descubrir que yo hacía unas ochenta lavadoras a la semana. Así, ganaríamos tiempo libre y verteríamos menos detergentes y porquerías a la bonita Ribera del Duero; toda una declaración de intenciones.

Al principio no me convenció: yo trabajaba en moda, el modelito diario era sagrado y meter la ropa medio sucia al armario me daba como cosa. Pero ahora, cautiva en el pueblo, me he convertido en una experta y os puedo decir con orgullo que a veces la alumna ha aventajado al profesor.
¡Hace tres veranos que la camiseta azul y la faldita estampado liberty se llevan la palma!
A lo que iba: finales de mayo 2015, domingo, ola de calor, paellita con amigos, me puse uno de mis vestidos favoritos. Y el miércoles, la colonoscopia. Me habían asegurado que todo iba a estar bien, así que no dudé en repetir vestido para hacer un 100% de campeonato"Qué guapa vas", me dijo Prin. "Al médico, siempre va de punta en blanco", contesté yo muy digna con mi vestidito de tirantes y mi trenza de raíz mientras me moría de miedo.

Ya sabéis que aquello estaba todo menos bien. Así que demonicé un poco aquel vestido y lo he tenido dando vueltas y vueltas en el armario sin decidirme a usarlo ni tirarlo. Marie Kondo no me resolvió mis dudas así que el otro día os pregunté qué haríais vosotros.

Os agradezco de corazón todos los consejos y me quedo con dos:

1) El de María: "Míralo desde la otra cara: igual te dio suerte y contribuyó a que todo se haya quedado en una mala experiencia". Así que hoy me lo pongo por última vez para escribir este post y bocetar lo que será su nueva vida.

2) El de Jesús: "Haz con él retales, véndelos o subástalo y lo que saques lo donas para la lucha contra el cáncer". ¡Y a eso vamos porque me parece una idea genial!

He buscado varias maneras de colaborar y finalmente he elegido un proyecto muy bonito que me propuso la Fundación Cris Contra el Cáncer. Estamos dándole forma a la cosa y en unos días os contaré más... Eso sí, os adelanto que os va a encantar!!




¡Besos a todos, y hasta muy pronto!

... Se me olvidaba! A partir de ahora estarán disponibles varias de mis colecciones (peluches, animales, láminas de nacimiento) en la tienda para bebés Mariuca (C/ José María Lacort, 9, Valladolid). Es una tienda preciosa, ella misma diseña la ropa y la confeccionan toda en su propio taller. Mis ilustraciones encajan con su filosofía y estilo así que estoy muy feliz de tenerlas allí... no me enrollo, pasad y comprobadlo en persona!

viernes, 2 de junio de 2017

Dos años después.

2 de junio, 2015. La digestivo con la cara desencajada, Príncipe desmayado literal en la camilla de al lado, mi familia a miles de kilómetros sin imaginarse la que se les venía encima (*). Y yo, incrédula, viendo cómo se derrumbaba todo alrededor, con la palabra maldita que aún no me atrevo a escribir, (¡pero lo haré!) resonando en mi cabeza.

(*) Ahora se intercambian los papeles, que a mi pobre madre sólo se le ocurre fracturarse el radio más lejos aún, y recién estrenadas sus vacaciones. Claro que, sin quitarle importancia, eso se puede contar por WhatsApp, así que no es lo mismo.

Dos años después, he pasado la semana mostrando mi trabajo en las tiendas más bonitas que conozco (sí!! creo que pronto os podré anunciar que mis cuadros y láminas estarán en un par de ellas, yeahhh!), vienen de camino los zapatitos rojos perfectos para la primera de las ¡seis bodas! que nos regala el verano, y entre tanta emoción he dormido poco y a ver de dónde saco fuerzas para correr 20k mañana en la Riaza Trail Challenge; lo que me gusta sufrir. Y encima!! He de encontrar un bandejón de buen sushi celebrar la fecha con Prín, que por aquel entonces nos pasamos tres días comiendo zanahoria rallada como zombies, y eso sí que no.
No sabía si contaros esto. Al final me he decidido y escribo este post del tirón.

- Porque, por una parte, intento alejar el pensamiento mágico de mi cerebro y no, escribir sobre ello NO es invocar al demonio. Aunque el vestido que llevaba ese día sigue colgado en el armario, sin decidir si lo tiro o lo vuelvo a usar.


- Por otra parte, he tenido la inmensa suerte de salir de ésta y vivir una experiencia así te hace reflexionar lo quieras o no. Aparte de que he tenido el mayor y mejor apoyo del mundo *, la vida siempre nos lleva de vuelta a lo cotidiano y nos permite disfrutar de las pequeñas cosas. Incluso en las circunstancias más feas y ante el futuro más incierto. Yo esto no lo sabía pero lo descubrí unos cuantos días después de la noticia cuando de repente me apeteció ver una peli; así, de verdad y a pesar de la que estaba cayendo.

Dos años después he retomado mi vida. Y el c á n... c e r (¡oleeee! -lo escribo entre palpitaciones, mirando alrededor por si me cae una teja encima o me electrocuto con un cable-), es verdad que siempre lo tengo presente, pero no me molesta y sólo me preocupo, un poquito, cuando toca revisión o algún día tonto por ahí suelto.

En cierto modo, todo pasa y todo sana, como dice Jorge Drexler o Milena Tusquets en su maravilloso libro (recordadme añadirlo a la lista!). Es imposible mantenernos en la euforia o en el dolor absoluto. Luego está que vivamos día a día con mejor o peor humor, pero esa es otra historia...

En fin, que si con este relato puedo reconfortar a una sola persona que lo esté pasando mal, me alegro de haberlo contado. En todo caso, me sirve a mí tenerlo por escrito, que soy un poco lerdis y a veces todavía me cuesta relativizar.

Hoy sólo hay un dibujo y encima reutilizado, pero los suplen las altas dosis de sentimiento, sabréis disculparme! Gracias por estar ahí, y muchos besos a todos!!

Ese verano siempre tenía frío, se me marcaban las costillitas y casi no nos movimos del pueblo.
Pero dibujé mogollón y tuve tanto cariño alrededor que me lo pasé hasta bien.


Y por favor, por favor por favor... ¡¡Ayuda!!

¿Qué harías tú con EL vestido?

*