sábado, 27 de diciembre de 2014

Asilvestrada en San Silvestre

Que qué se me ha perdido una mañana de domingo 28 de diciembre, fría y lluviosa, en Valladolid, corriendo la San Silvestre? Ni idea, pero allá que voy!
Sólo son seis coma cinco kilometros, pero con los excesos navideños a cuestas y sin entrenar... puf! Haré lo que pueda, y si termino caminando, no pasa nada.
Lo que de verdad me preocupa es mi estilo.
Acostumbrada (o no) a correr por el páramo en primavera, con el principal objetivo de ponerme morena...



*(1) Mi viejo short de rayas con bolsillos para cacao y kleenex de emergencia.
*(2) Bolsa plástico para lavanda, tomillo y otros tesoros.
*(3) Zapatillas llenas de barro, que La Ribera es arcillosa, y pega que no veas.

Cómo me visto yo??? No tengo nada para correr en ciudad!!!
Supliqué a Papá Noel unas zapas fosforitas; ha sido muy generoso pero de las ellas ni rastro. Así que tuve que echar a la maleta los viejos playerucos llenos de barro; ni valor he tenido de sacarlos para limpiarlos.
Y el resto, la equipación completa y casi sin estrenar para bici de montaña que compramos Príncipe y yo (nos chifla equiparnos pero sudar la camiseta mucho menos). Así le doy salida,  descoseré el almohadillado del pantalón y listo. Lo malo, que no es ropita moderna ni flúo...

Pero como aquí me dibujo como quiero... moníííííísima  y súper flexible me despido por este año!


BESOS y FELICIDAD para todos!!


jueves, 18 de diciembre de 2014

Nueva etapa, SÍ!!

Y llegó el día de decir adiós al mundo de los trapos, a mi maleta podrida, a las kilometradas infinitas y a las multas por exceso de velocidad.


Y adiós también a unas cuantas cosas que sin duda echaré de menos:


Pero la decisión está tomada y esta etapa ha terminado, así que no vamos a llorar ahora.
Muy conscientemente cambio el bullicio de la ciudad y el confort del hotel por la vida en el campo, rodeados de bichos, viñas y trigo, constantes reparaciones domésticas (ay!), y muchísima ilusión por este nuevo proyecto.

Creo que seremos felices y comeremos perdices! (Mucho lechazo también, me temo).

Dedico este post a Ana, que ha sido una gran jefa y sobre todo amiga, por su apoyo y los buenísimos ratos que hemos pasado juntas. Y porque desde que recibí su llamada desde un prefijo 93 todo empezó a ir mucho mejor.


Bueno, y también se lo dedico a mi maletuca, fiel compañera que ha aguantado como una campeona la mala vida que le he dado estos años. Hora de jubilarla!


Muchos besos y gracias a todos los que seguís mis andanzas!




viernes, 5 de diciembre de 2014

Pesadilla en la cocina

Es sábado por la mañana. O domingo. Me despierto feliz y descansada tras diez horas de sueño.
Sigilosamente me levanto, me pongo las gafas, el legging de andar por casa y me ato el moño. Bajo las escaleras de puntillas hasta la cocina. Y sin hacer el más mínimo ruido empiezo a prepararlo todo.
No cabe más en la mesita: las hermosas tostadas, los tomates del huerto recién cogidos, peladitos y cortados, el café humeante y mi País Semanal a punto (bueno, sí, o el Hola... Tampoco pasa nada, no...?).


Y me siento, recelosa porque bien sé  que todo puede estropearse en el último momento. Y efectivamente!! Justo, justo, justo cuando echo mano a la primera tostada... Aparece ese ser barbudo y temido!! Que es...



A qué os suena de algo? Me temo que hay varios especímenes de estos repartidos por el mundo... Y olvídate de luchar contra ellos!


Besos a todos y larga vida a los desayunos silenciosos! Shhhhhh...

(Perdóname Príncipe, en realidad eres guapísimo y no tienes ni la mitad de pelo. Y estoy muy enamorada de tí. Pero ya podrías dormir un ratito más...).